lunes, 28 de diciembre de 2015

Siembra soja y cosecharás inundaciones

¿Donde se vienen produciendo en el último tiempo la perores inundaciones de la Argentina? Primero fue en Febrero de 2015 en Córdoba, en Agosto del mismo año en Buenos Aires y Santa Fé. Ahora nos llegan noticias de terribles inundaciones en Entre Ríos.  ¿Que tienen en común ademas del agua estas cuatro provincias? Son las principales productoras de soja.

La soja es un gran negocio. De ninguna manera los productores de soja piensan en el hambre mundial. El objetivo es exportar toda la cantidad de granos que se pueda y amarrocar los dolares. Pero para sembrar granos de soja hay que desforestar, terminar con inmensas cantidades de superficies boscosas.
Mas soja es menos bosques, así de clarito.

Esos bosques cumplen varias funciones, entre las mas conocidas la producción de oxigeno y la
sombra hermosa que dan para la siesta. También el monte es un bien cultural para quienes viven de su hábitat y se identifican en él.

Pero además los bosques amortiguan la lluvia. Las gotitas que vienen desde el cielo cayendo a todo lo que da encuentran en el follaje una amortiguación, que las hace llegar a la tierra después de recorrer las hojas, luego las ramas y al fin el tronco del árbol cual tobogán de madera. Cuando hay bosque las gotas no golpean la tierra.

Cuando no hay bosques las gotas pegan directamente en la tierra y se produce erosión. Cada vez que llueve la tierra es golpeteada por millones de gotas que van erosionando la tierra hasta convertirla en una dura piedra seca.

Entonces esa tierra pierde absorción y el agua se escurre hacia otros lados. Ya no hay nada que detenga la crecida y el agua avanza hasta las ciudades porque la erosión hace que cada vez la tierra absorba menos.

Ademas  la soja produce una superficie verde plastificada por los químicos de las fumigaciones y de los fertilizantes, tierra química que no tiene capacidad de absorción, un verde plastificado que se extiende por la superficie sojera de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y países vecinos como Brasil, Uruguay, Paraguay y en menor grado Bolivia.

El aumento de la sojizacion del país a partir de la eliminación de las retenciones y de las ganancias extraordinarias pos devaluación devendrá necesariamente en el aumento de los problemas que sufren las poblaciones inundadas porque habrá cada vez mas inundaciones.

Por mas obras de contención que se hagan el modelo sojero produce inundaciones porque los suelos
pierden su capacidad de absorción a la vez que se pierde por la deforestación el follaje que amortigua las lluvias y evita la desertificación.

El modelo sojero es la causa de el aumento de las inundaciones y el negocio de la obra publica no podrá revertirlo.


martes, 22 de diciembre de 2015

Autocrítica

¿Por que perdimos?


1) La clase media latinoamericana
Los chetos copan el poder, los votos se dan vuelta. Nuevos chetos creación del Estado. Más de una década reventando supermercados y comprando electrodomésticos. Colas para comprar en los centros de alto consumo. He aquí el éxito tangible de los gobiernos progresistas de la región: el consumo.
Pero gobernar con el objetivo de crear una clase media es un suicidio político. La clase media es desagradecida por naturaleza y el consumo te consume hasta la tropa propia. El militante épico y enfervorecido se pone cómodo frente al plasma y mira la movilización por tv mientras se saca la pelusa del ombligo.
Ya sea para participar del sistema o para estar en contra, todos queremos ser de clase media. El gran invento del capitalismo: la confortable clase media. Revolucionarios de clase media, obreros de clase media y hasta campesinos de clase media.
¿Y qué hay que hacer para ser de clase media? Consumir, en el Shopping, en la calle, en las vacaciones. Acudir religiosamente a los templos del consumo, templos  donde el progresismo latinoamericano también evalúa el éxito de su gestión: “Hay mas consumo, estamos mejor”
El consumismo no es de derecha ni de izquierda. El consumismo es el materialismo y si estamos peleando por plata perdimos antes de empezar la pelea. Nuestro enemigo debe ser el materialismo.
Hace falta patriotismo. Faltó un espíritu. Una CAUSA.

2) Profundización o Burocratización
Supusimos que los Movimientos Sociales al ingresar al Estado iban a transformar la política pública. Algo de eso claro que hubo, nuevas miradas para pensar lo social en programas, direcciones y propuestas. Pero la burocracia se comió a los compañeros y compañeras. El escritorio le cabe a cualquiera y después piden que no hagan olas. La vida de oficina y sus cotidianidades aplastantes, destructoras de cualquier indicio de creatividad. Meter la militancia dentro del elefante gris, lento y parsimonioso del Estado no es la mejor idea. Algunos puede que sí deban hacer esa tarea. Pero no es el objetivo.
El error fue identificar el poder en el Estado, en el cargo, en la función.
El poder no está en el Estado, está en el Pueblo organizado.
En definitiva la alternativa en América Latina estaba entre la profundización y la burocratización.
¿Y adivinen que ganó?
Si. Es momento de autocriticas

3) De “lo social” a “lo político”
El pasaje de lo social a lo político terminó siendo el discurso más decoroso y presentable para que algunos dirigentes ascendieran de clase y se liberen de “los negros”. Hay que pasar de lo social a lo político se escuchaba en las organizaciones allá por el 2003. Ahora hay militantes que están en otro nivel, el nivel de “los cuadros”, de los que saben la rosca. Están en “lo político”. Ya salieron de “lo social”. Ascendieron.
Una cosa es el cuadro de barrio metiendo las patas en el barro y poniendo la oreja a la lista interminable de problemas de nuestra gente. Y otra cosa es el cuadro con oficina, escritorio, compu, teléfono y aire acondicionado. Ese da órdenes porque ahora es funcionario. Bueno, era.
Maneja la plata y es el que tiene acceso a los “fierros”. Entiéndase por fierros a los expedientes gestionados para las organizaciones, nueva denominación para no perder la épica setentista.
Algunos militantes se quedaron ahí, en lo social, arreglando goteras, sirviendo la leche. Otros militantes empezaron su carrera política, son funcionarios y salen en la tele.
¿Pero lo social no es el fin de lo político? ¿A qué vamos al barrio? ¿No es el barrio, la comunidad nuestro fin? ¿O es al revés? ¿El barrio es usado “para la política”? ¿Lo social es un medio o un fin?
¿La orga es más importante que la comunidad, que las familias del barrio, que la comuna?
¿Puedo subsumir la comunidad popular a la estrategia de poder de la orga?

4) Clientelismo revolucionario
De un lado y del otro de la calle de tierra  puede haber dos realidades muy distintas. El tipo que se despertó a las 6 de la mañana para meterse en el tren ensardinado de gente y dirigirse a su laburo, al que llega traspirado para no perder el presentismo. Este laburante sabe que “los de enfrente” no conocen el sonido de un despertador. ¿De qué laburan? Se pregunta con toda razón. Ahí está una contradicción en el seno de nuestro pueblo. Los planes son para cubrir una emergencia social no para generar una forma de vida.  Sin encarar el problema industrial no se resuelve la cuestión social. ¿Y cuantos movimientos sociales plantean claramente un programa industrialista? ¿Es la problemática industrial el eje de formación de los Movimientos Sociales? Necesitamos un Nacionalismo Industrialista en los movimientos sociales. Lo que pasa es que si hay industria hay trabajo y si hay trabajo desaparecen los Movimientos Sociales. Los Movimientos Sociales deberían luchar por dejar de existir, es decir, porque haya industria y trabajo, no planes. Claro, que los movimientos sociales no quieren dejar de existir y cuando la contención social se mezcla con una seudo participación la cosa irradia cierta hipocresía.
¿Y tengo que ir y participar para cobrar el plan o la cooperativa?, ¿y tengo que ir a las marchas, y a las reuniones, y así después puedo cobrar o conseguir algún puesto?
No. Uno tiene que participar porque esta convencido de una idea, de un ideal, de una causa. La participación interesada en obtener beneficios materiales también se te da vuelta. Los materialistas siempre se te dan vuelta, no importa a que clase social pertenezcan. Siempre hay uno con una billetera más gorda y billetera mata galán.
Proponerle a alguien que participe de reuniones o de marchas para que no pierda su plan de contención social es la prostitución de la política. Y  eso se ve, se nota, por más esfuerzos discursivos que se hagan para disimularlo.
Se milita por una causa y gratis. Y al que no encienda el pecho la causa se puede ir a su casa. Aunque quedemos muy pocos.
Pero lo cuantitativo es un hechizo en la militancia. ¿Cuánto movilizan ustedes? El famoso “medirse la poronga” de las orgas. Pero todos saben que la longitud de la columna depende de los planes o las dadivas prometidas, entonces el que más recursos obtuvo pasó a ser el que tiene más política porque es el que moviliza más gente.
El resultado es que se construyó una idea de “cuadro” como el dirigente con más “llegada”. Es el que tiene mejores contactos con los de arriba, un soberano chupamedias de sus superiores estatales. Y ese es el responsable o referente porque es el que consigue las cosas. Y así se construyó el ejemplo de cuadro para las bases, que tienden a imitarlo. El pibe nuevo, que se sumo hace poco, que está en formación, que se lee todo, también ve y observa. Su ejemplo de formación está ahí actuando visible en las conspiraciones, las roscas y rosquitas, los secretitos, los tejes y manejes de los referentes. Y mientras le hablan de que el amor vence al odio se tiene que limpiar las gotitas de sangre de la carnicería rosquera. La ética tiene un lugar central en la política y la ética no se caretea. Ni con plata.
Se generó entonces en el seno de las organizaciones una ética de la competencia propia de la más abyecta y empresarial de las culturas. Se compite entre militantes por un cargo con la misma lógica de pisar cabezas que en una empresa por un ascenso. Esa y no otra es la crisis de los movimientos sociales. Esa es la batalla cultural.

5) Reunionísmo si pero plenarios no
Aceptémoslo. No todo el mundo quiere ser militante y tampoco la revolución pasa por serlo. De reunión en reunión solo se aprende a hacer reuniones y es más útil hacer fideos, asados o canelones.
Una lógica de control de todo justifica la multiplicación de reuniones al infinito. Que el ámbito, que la  región, que el frente, el área, la mesa, etc, etc, etc.
Casi se respira una necesidad organizativa propia de la semi clandestinidad. Pero no sirve, y básicamente no sirve porque PERDIMOS.
El resultado del reunionismo es el microclima militante y una profunda desconexión con lo popular. Militantes que hablan entre militantes, discuten entre militantes, piensan entre militantes pero que no saben pedir un café. Diletantes eternos de discusiones infinitas que quieren convencer a todos todo el tiempo. Insoportables.
Se pierde la sutil y delicada escucha con el hermano, el vecino, el hijo, la abuela. Se sabe hablar del pueblo pero no se sabe cómo hablar con el pueblo.
Enfermos con el dedito diciendo lo que deberías hacer y pensar. Resultado: irritación del interlocutor y rechazo a todo lo que tenga que ver con la política.

6) Conducir rodeado de enanos
Una de las formas de degradación y decadencia de la política está asociada al enfermo temor del conductor a ser derrocado. Inseguridad nacida en las propias deficiencias de formación del líder o en cuestiones de índole psicológicas. Es el terror al asambleísmo, a la reunión abierta, a que puedan discutirle algo, a que le digan: “cualquiera, che… lo que estás diciendo es cualquiera” y que se lo digan delante de todos. Entonces mejor la chiquita entre chiquitos. No quiere que nadie le haga sombra, que no quede nunca expuesta su debilidad ante ningún tema, que nunca nadie  haga evidente que se puede equivocar. Que mejor entonces que rodearse de enanos, enanos que no hacen sombra. Pero pasa que los enanos no pueden ver muy lejos y entonces todo el dispositivo táctico de conducción se estrella contra sí mismo. Se choca la calesita.
Se evita lo asambleario, el micrófono abierto, la pluralidad de opiniones de voces. Se evita discutir a calzón quitado, toda reunión es una aburrida y ceremoniosa serie de discurseos para decir lo mismo o chupar las medias.
Entonces surge la siguiente pregunta: ¿Se eligen democráticamente las conducciones de las organizaciones sociales? ¿O son jerarquías intocables? ¿Son los fundadores de una organización los conductores eternos de estas? ¿Hay democracia en los movimientos sociales? ¿Pueden sus bases elegir a las conducciones? ¿Cada cuanto votan? ¿O es que el poder de los principales referentes de los movimientos sociales les viene delegado de arriba por una especie varita mágica que los unge como dueños eternos de sus orgas? ¿Feudalismo revolucionario?

7) El funcionario que se sirve de su cargo
El Estado es importante pero también genera dependencia. Y esa dependencia se puede convertir en adicción. Y esa adicción en oligarquía. ¿Cómo es posible que las organizaciones se sirvan de los recursos del Estado? La justificación dice “es para la política, es para la orga” como si el colectivismo eximiera del delito. La función estatal es una responsabilidad frente al pueblo. Nuestro pueblo necesita que esa tarea, esa función para la que ha sido asignado el puesto, se cumpla de forma eficaz y con patriotismo. Ahí la especulación se termina, ahora a cumplir con el pueblo desde la ejecución de esta función de la mejor manera. El trabajo del funcionario es para el pueblo o pasa a ser un oligarca, por mas discurso bonito que le ponga.
 El grado de entrecruzamiento de los intereses políticos con las funciones propias del Estado ha llegado al paroxismo. Un subsecretario de niñez que quiere ser intendente de su distrito pone los recursos de su área en la campaña y descuida su función, ¡hasta en su mismo territorio! Un director de políticas alimentarias quiere ser diputado y no sabe lo mas mínimo de nutrición. Un secretario de turismo quiere ser gobernador y no conoce a su país. Cada puesto es un trampolín hacia otro lugar. La ambición política vuelve loca a la administración racional del Estado al punto de desconectar las tareas con las personas que las llevarán a cabo.

8) Peronismo es Nacionalismo
¿Qué clase de formación le hemos estado impartiendo a los militantes? ¿Podemos decir que la gran masa de militantes y gente nueva que se moviliza tiende al nacionalismo? ¿A a la defensa nacional?
¿Qué ha pasado con la identidad peronista en estos últimos años? ¿Leen a Perón los nuevos jóvenes sumados a la política?
Algo raro pasa en el movimiento y es que se respira una cierta resignación frente a los grandes temas, es como que se quedan en la chiquita ¿Cómo es posible que el Movimiento Peronista no diga nada de la minería a cielo abierto y de la sojizacion impresionante de nuestro país?
El peronismo es un Movimiento de Liberación Nacional, el más rico en experiencias de América Latina, con un modelo de industrialización estatal existoso y con varios gobiernos y gestiones en el Estado. Pero el peronismo es fundamentalmente una doctrina. Más que una ideología, más que una serie de obras realizadas en su gestión. El peronismo es un cuerpo doctrinario, un sistema de principios y valores espirituales para comprender la realidad e intervenir en ella. No es una moda, no es un cantito, no se reduce a poner los dedos en v para la foto. El peronismo es una forma de vida, humilde, cristiana, trabajadora y comprometida con los destinos de la Patria. Es una filosofía de vida.
Hay que dar una batalla para resignificar al peronismo, volverlo a poner a la altura de Movimiento de Liberación Nacional, sacarlo del corcet socialdemócrata y bipartidista.
El peronismo es un movimiento, no un partido liberal. Pero sin doctrina no hay movimiento, porque las doctrinas son el espíritu de los movimientos.
Entonces hace falta y nos urge una re-actualización doctrinaria, un profundo debate entre quienes nos sentimos herederos de esta tradición para recuperar su ideario para nuestro pueblo.
Necesitamos salir de esta nueva, sutil e inteligente proscripción. 

9) La cuestión ambiental
No es de hippies ni de troscos. Luchar para defender el ambiente es una lucha estratégica por el bienestar de las nuevas generaciones. La ecología es un tema bien peronista y mirar al costado para disimular los desastres ambientales que suceden en nuestro país es un acto de traición. Sobre todo cuando esos desastres ambientales son producto de la actividad de empresas extranjeras. Justificar la sojizacion de Monsanto o aplaudir a la minería transnacional de la Barrick Gold es un acto de alta traición a la Patria. Los peronistas deberíamos sentir vergüenza de cualquier dirigente, no importa su rango, que justifique el colonialismo.
¿Por qué los peronistas hemos dejado abandonados estos temas? ¿Cómo no sentimos una profunda indignación frente al saqueo de nuestros Recursos Naturales?
Hay que destapar las raíces de nuestro movimiento, volver a renacer, invocar al espíritu nacional a que se convoque en masa para romper las cadenas de la dependencia. Vivir nuestras tradiciones culturales para preservarnos del colonialismo modernizante y tecnologizado.
Necesitamos volver Perón, a leerlo en las unidades básicas, a discutirlos entre mates en las plazas.
Porque ahora sin retenciones, con la devaluación y Lino Barañao en el poder, el peronismo será ecologista o la soja crecerá entre las ruinas.

10) A modo de conclusión catártica ¿Oposición o Resistencia?
Hace un tiempo que sentí que la buena onda con el macrismo era sospechosa. Acuerdos en la legislatura, inauguración de obras en conjunto y a los besos, militantes PRO en 678 cuando nunca se dignaron a invitar a alguna compañera cooperativista para que explique en vivo como le cambio la vida. No sé, como una cosa de clases medias televisivas, blancas y lindas, como una interna de clases medias que se pelean y se reconcilian mostrando todos sus dientes bien blancos.
¿Por qué no se lo bancó a Scioli como se lo tenía que bancar? Si, todos sabíamos que era un muñeco, pero el muñeco que nos podía salvar las papas. ¿No se daban cuenta de lo que estaba en juego? ¿Pensaron en nosotros al momento de sus especulaciones políticas? ¿Puede ser que algunos hayan llegado a pensar en “volvemos con la resistencia y listo”? ¿Quién pone los cuerpos de sus estrategias?
Para “los cuadros”, la oposición. Para nosotros, la resistencia.
La oposición desde el programa de tv, con aire y fama.
La resistencia desde la calle, con gases y balas.
La oposición desde “lo político”
La resistencia desde “lo social”
La oposición es electoral
La resistencia es popular
La oposición es civilizada
La resistencia es salvaje
La oposición tiene OSDE
La resistencia no tiene curitas
La oposición dirige a la resistencia desde la oficina o el despacho
La resistencia pelea en la calle y se banca los delirios de grandeza de los salames
La oposición comunica
La resistencia tira piedras
¿Quién conduce a quien en esta etapa? ¿La calle o el despacho?

Se perdió, PERDIMOS, y todos tenemos una cuota para hacernos cargo de la derrota.
Pero NO SON TODAS LAS RESPONSABILIDADES IGUALES. Esta derrota le va a costar mucho dolor y sufrimiento al Pueblo Argentino. Y quienes estaban en los ámbitos de conducción tienen una responsabilidad mayor QUE TENDRÁN QUE PAGAR.
Solo espero y tengo confianza que nuestro pueblo ponga las cosas en su lugar. De no ser así, de continuar con esta hipócrita indulgencia la degradación del ser nacional argentino puede ser irreversible. Esperemos no tener que vivir un proceso de desintegración territorial. El Tratado Antártico vence en el 2041 y eso es en muy poco tiempo.

Felices Fiestas

El pájaro




jueves, 29 de octubre de 2015

Macri es Monsanto

Hoy, 29 de Octubre de 2015, días después del triunfo electoral del PRO en la provincia de Buenos Aires el nombramiento ya está confirmado. Leonardo Sarquis, ex gerente de la transnacional genética Monsanto, es el Ministro de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires. María Eugenia Vidal, la electa gobernadora de la Provincia de Buenos Aires pone en evidencia el modelo de sojizacion absoluta que le espera a la provincia de Buenos Aires.

El PRO parecería no haber tomado nota de que las últimas inundaciones están directamente vinculadas a la poca absorción de los suelos producto del modelo de siembra directa. El excesivo uso de químicos fertilizantes y de fumigaciones y los canales clandestinos para la irrigación de la oleaginosa se suman también a las causas del desastre que padecen miles de familias bonaerenses. A la simpática Vidal parece no importarle que el agua te llegue a los dos metros de altura. El modelo de sojización erosiona los suelos al no permitir que el follaje de los arboles amortigüe las precipitaciones. El desierto verde es propicio a inundarse y el agua se escurre con facilidad hacia los centros urbanos.

Esto sin mencionar las graves enfermedades como cáncer, malformaciones congénitas, abortos espontáneos y problemas respiratorios derivados de la acción mutagénica producto del uso indiscriminado del veneno denominado glifosato, y comercializado con el nombre de Round-up por Monsanto.




Las consecuencias sanitarias para todas las localidades urbanas aledañas a la siembra sojera serían gravísimas con costes onerosos para la salud pública provincial, pudiendo esto trasladarse también al conurbano bonaerense.
Leonardo Sarquis es el actual titular de la consultora Confiagro que desde el año 2009 desarrolla estrategias comerciales para empresas agroindustriales.


Es parte de GAPU AGRO, Grupo de Acción Política para la Unidad del Agro.
En Monsanto se desempeñó como gerente general de la división de semillas vegetales para Argentina, Uruguay y Paraguay, liderando el negocio de Semillas Seminis Sudamérica de Monsanto durante dos años y ocho meses desde 2005 a 2007  “con crecimientos sostenidos” en un 15% durante su gestión.
En una columna de opinión del diario La Nación, titulada "Un año para hablar del desarrollo" dice : "La Argentina es, luego de Venezuela, el único país de la región que cierra su economía a los países que mejor pagan los productos primarios y alimentos. Mientras todos los países de la región están recibiendo desde 2011 récords de inversiones externas para su desarrollo". en clara alución a una concepción dependiente de desarrollo.

Con muy poca sintonía con el novel peronismo de su jefe afirma que las principales políticas del gobierno de Juan Perón fueron un error: "Un gobierno que no sólo no escucha la realidad de lo que pasa sino que genera nuevas amenazas para la producción. Así es como reaparecen versiones de la creación de una nueva Junta Nacional de Granos, como otra traba más a la ya casi paralizada comercialización". Peronista claramente no es.
"Nuestro país tiene todo para ser un líder absoluto en materia agroindustrial. A pesar de esta certeza no hacemos los deberes suficientes como para concretarlo."
Hacer los deberes pedía el FMI hace unos años. Ahora hay que hacer los deberes para Monsanto.
¿Argentina siempre haciendo los deberes? ¿Cuando obtendremos el titulo de Nación Soberana?

COMPARÁ EL VOTO A MACRI CON LA ZONA NÚCLEO SOJERA


Notas:
http://www.agencianova.com/nota.asp?n=2015_10_22&id=49559&id_tiponota=30

http://www.lanacion.com.ar/1559032-enfermos-de-ombliguismo-perdidos-en-los-conflictos-y-sin-acertar-el-rumbo

http://www.lanacion.com.ar/1539154-un-ano-para-hablar-del-desarrollo

sábado, 17 de octubre de 2015

Historieta por la Soberanía Alimentaria

Introducción


¿Es posible que se prohíban las semillas? ¿Que pasará con la humanidad cunado esa pequeña esencia de vida sea privatizada? 


Las corporaciones del agronegocio ansían que se apruebe la Ley de Semillas, por lo cual habrá que demostrar que las semillas que uno posee no están patentadas genéticamente.


Monsanto será entonces el gendarme genético de la vida, persiguiendo a todo aquel que ose cultivar su tierra, su huerto, su terraza o su balcón. 


Las nuevas luchas, las nuevas militancias deberán comprometerse a reformular sus practicas hacia nuevos modelos emancipatorios. Lo que esta en cuestión no es ya un sistema o un modelo económico. De lo que se trata es de la defensa de la vida misma.


El derecho humano a la diversidad biológica, el derecho a producir novedades vegetales sin intervención tecnológica, el derecho de los campesinos a proteger sus cultivos, el derecho de los pueblos a elegir que comer y el derecho fundamental de poder elegir como producir nuestros alimentos.


Queremos conservar nuestras tradiciones ancestrales, la religiosidad sagrada de sentir la tierra recibir con amor la humilde semilla. Nuestros cultivos llenos de símbolos rituales nos dan identidad y son incompatibles con el uniforme, homogeno y repetitivo mundo del monocultivo, de la monocultura.


Eso es la Soberanía Alimentaria, es que un pueblo pueda elegir como producir sus alimentos sin que nadie se lo imponga desde afuera. No hay argumentos económicos que puedan subsumir nuestra forma de producir alimentos, nuestra tradiciones originarias y campesinas. 

No existe rédito monetario que sea superior a nuestra identidad. El cultivo es cultura y un pueblo sin cultura esta ya derrotado.


En esta historia futurista un pueblo se organiza para llevar adelante la resistencia por la Soberanía Alimentaría. 


Se ha vuelto delito andar con semillas y los Pisa Brotes del monocultivo persiguen a todo aquel que las porte. El pueblo quiere poder elegir qué sembrar sin perder su cultura, sin perder su identidad. 


La tarea entonces es cultivar donde se pueda y este simple y sencillo acto se convierte en resistencia, disparando el siempre frondoso y diverso ingenio popular. La re-evolución se trata de la lucha por la supervivencia de la especie cuidando la delicadeza y diversidad de la vida misma. 


Surge así una militancia nueva, una militancia de respirar el aroma a tierra mojada, hundir suavemente los dedos y colocar al fin la pequeña y humilde semilla. Después el paciente arte de esperar dando agua y sol a que ocurra el milagro. 


El cuidado de la plantita vuelve a conectarnos con la vida, con su delicada y sagrada fragilidad. He aquí la ceremonia, el rito de un nuevo movimiento que salvará al planeta.


 Como dijo Evo Morales Ayma, primer representante de las culturas milenarias andinas en ser presidente del Estado Plurinacional de Bolivia: 



“La soberanía alimentaria va mas allá del concepto de seguridad alimentaria porque implica el derecho no solo a la alimentación, sino el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas”




La lucha es por la vida, contra la privatizacion de la naturaleza.

¡Bienvenidos a la resistencia!





Gustavo “Pájaro” Koenig








LA RE-EVOLUCIÓN DE LAS HUERTAS




sábado, 26 de septiembre de 2015

Francisco, Perón y la Barrick Gold

La Autoridad Espiritual, aquella donde reside la Soberanía, es ejercida hoy por un hombre formado en la Doctrina Filosófica de la Comunidad Organizada. El sumo pontífice de todos los cristianos es peronista y esto no es un dato menor.

Francisco mantiene firmes los postulados de la Tercera Posición Justicialista y no ha berretizado la idea del peronismo llevándola a un pragmatismo materialista y utilitario como si lo han hecho muchos dirigentes del partido. Es un militante peronista que predica los valores y principios de la Doctrina Nacional Justicialista en la mas alta esfera de las relaciones internacionales.
Jorge Bergolio se formó en los postulados del Movimiento Justicialista cuyas columnas conceptuales se encuentran en la Doctrina Social de la Iglesia.

Juan Perón en su mensaje a los filósofos de 1949, dejó en claro que el problema de la humanidad se dirime entre dos materialismos: por un lado el consumismo alienante de la acumulación de cosas y placeres representado por la cultura europea y norteamericana, por otro lado el materialismo del productivismo cosificante del modelo sovietico (hoy chino), que fetichíza el trabajo en un colectivismo que ahoga la dignidad de la persona humana en función del Estado.  Lo sagrado del hombre como entidad vital ha quedado relegado a la administración de las cosas. Hace falta un parametro, una referencia que nos vuelva a decir que en la vida todavía hay cosas sagradas. Esa y no otra es la propuesta de la Tercera Posición.

En la última encíclica Laudato Sí, el Papa establece a la naturaleza como entidad sagrada . No es simplemente una entidad sagrada por ser parte de la creación.  La naturaleza es la manifestación misma de lo sagrado en tanto espíritu de la tierra.
Coincidiendo con las cosmovisiones de las comunidades originarias de indoamérica, el sumo pontífice nos propone cuidar la creación, cuidar la naturaleza.

En la provincia de San Juan el domingo 20 de Septiembre un derrame de un millón de litros de
solución cianurada contaminó las aguas del rió Jachal. La empresa canadiense Barrick Gold es la responsable del desastre. Lo llamativo es que los funcionarios peronistas a cargo de las áreas de minería y medio ambiente justifican el accionar de la empresa porque genera puestos de trabajo. La pregunta que surge entonces es ¿Que debe priorizar un dirigente peronista? ¿Los puestos de trabajo o el cuidado del medio ambiente?

La cuestión del trabajo siempre estuvo identificada al imaginario peronista. Desde que los derechos laborales y el desarrollo industrial fueron impulsados por los gobiernos de Juan Perón, derechos laborales e industria son inescindibles de los símbolos peronistas.
El proyecto Veladero es minería canadiense a cielo abierto en territorio argentino. ¿Genera puestos de trabajo? Si. ¿Corresponde a un desarrollo industrial propio del peronismo? No.

Los puestos de trabajo que genera la minería canadiense son puestos de trabajo que sirven al lucro de una empresa transnacional y de ninguna manera contribuyen a la realización de la Nación Argentina desde que no son y nunca podrán ser los intereses canadienses parte de una estrategia nacional de desarrollo. Esos puestos de trabajo no contribuyen a la realización del destino de la nación. Solo se justifican por los intereses materiales de sus trabajadores producto de las migajas que dejan los canadienses en la región.

La contradicción está planteada entre defender los intereses materiales-salariales de los empleados de Barrick Gold o proteger el derecho de proveerse de agua sana de los agricultores y vitivinicultores sanjuaninos. Agua, agricultura y vino para los sanjuaninos o capacidad de consumo en las filas de los locales de Fravega y Garbarino.

He aquí que para dirimir esta compleja situación sean de enrome utilidad las ideas ecológicas de Juan Domingo Perón que parecen no tener mucha incidencia en los funcionarios provinciales, ni siquiera cuando hoy en día el Papa ha actualizando su mensaje a nivel mundial y en cualquier foro que se presente. Parecería que el mensaje ambiental del Papa no llegó aun a los funcionarios sanjuaninos. O que no lo entienden. O que no les conviene entenderlo.

Juan Perón -líder que muchos dirigentes sanjuaninos con responsabilidades institucionales dicen respetar y que exhiben elocuentemente la foto del Gral. en sus despachos- dejó en claro que:

    "Los amantes de la plata dulce llegan a endeudar a sus países en beneficio de una verdadera usura internacional. Si esta causa de endeudamiento ignominioso es inaceptable, no lo es menos la forma en que nuestros países son descapitalizados mediante el cuento de la radicación de industrias o establecimientos comerciales." J.D. Perón -América Latina, Ahora o Nunca - 1973

El justicialismo de la Provincia de San Juan debería prestar especial atención a la segunda parte de esta aseveración.El cuento de la Inversión Extranjera Directa, en este caso de la minera Barrick Gold, claramente no contribuye a la felicidad de la población de la provincia de San Juan. Su aportes al erario provincial o municipal funcionan mas como una gran coima que como causa de desarrollo con justicia social.

Sería recomendable que estos funcionarios se tomen el tiempo de leer el Mensaje Ambiental de Juan Domingo Perón de 1972. También de escuchar al Papa.
Los trabajadores de la Barrick Gold, empleados de una empresa canadiense, deberían recordar que sus hijos y sus nietos vivirán en esa hermosa provincia. Sus hermanos provincianos son mas importantes que los intereses de sus patrones.

Es posible pensar entonces en que la empresa deba abandonar la provincia por incumplimiento a los contratos establecidos. De lo contrario habrá que revisar los contratos y responsabilizar judicialmente a los funcionarios firmantes.

No es solo San Juan. La minería es una problemática de toda la región andina en Sudamérica y los agronegocios representan el mismo Modelo Extranjero de Desarrollo en Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay.

Este no es un tema mas. Es el tema.

Francisco esta haciendo una tarea impecable como líder de los cristianos. Demostremos como argentinos y peronistas que su lugar de procedencia está a la altura de las circunstancias.


Por Lic. Gustavo Adolfo Koenig




sábado, 11 de julio de 2015

UNA POLÍTICA PARA LA ESPECIE: Francisco habla a la militancia

Todo el que ha leído hasta el final este discurso y tiene algo de amor en el pecho creo que se movilizarán profundos sentimientos y emociones. Con claridad, valentía y coraje el Papa Francisco se ha animado a decir lo que el poder económico y muchas veces el poder político también ocultan. Se hace clara la necesidad de un cambio de paradigma, no ya de sistema ni mucho menos de modelo. El paradigma materialista del dios dinero esta clavado como una aguja de oro en nuestros corazones. El amor por todo lo vivo, el cuidado de la vida renace como superación. Ya no se trata de la lucha entre dos sistemas. Se trata mas bien por tomar la verdadera dimensión del valor sagrado de todo lo que vive, el paradigma de la vida. 


Se hace urgente UNA POLÍTICA PARA LA ESPECIE


Una revolución cultural se ha puesto en marcha...


pájaro

SANTA CRUZ, 09 Jul. 15 / 07:31 pm (ACI).- El Papa Francisco pronunció un extenso discurso en el encuentro con los movimientos populares reunidos en esta ciudad boliviana. A continuación el texto completo del mismo (las cursivas indican las palabras que improvisó el Santo Padre):
Hermanos, hermanas. Buenas tardes a todos.
Hace algunos meses nos reunimos en Roma y tengo presente ese primer encuentro nuestro. Durante este tiempo los he llevado en mi corazón y en mis oraciones. Me alegra verlos de nuevo aquí, debatiendo los mejores caminos para superar las graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo. Gracias Señor Presidente Evo Morales por acompañar tan decididamente este Encuentro.
Aquella vez en Roma sentí algo muy lindo: fraternidad, garra, entrega, sed de justicia. Hoy, en Santa Cruz de la Sierra, vuelvo a sentir lo mismo. Gracias por eso. También he sabido por medio del Pontificio Consejo Justicia y Paz que preside el Cardenal Turkson, que son muchos en la Iglesia los que se sienten más cercanos a los movimientos populares. ¡Me alegra tanto! Ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos Ustedes, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro.
Dios permite que hoy nos veamos otra vez. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de Ustedes: “Las famosas tres T”: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra.
Primero de todo.
1. Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio. Quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo. Hecha esta aclaración, propongo que nos hagamos estas preguntas:
- ¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?
- ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza?
Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio.
Ustedes –en sus cartas y en nuestros encuentros– me han relatado las múltiples exclusiones e injusticias que sufren en cada actividad laboral, en cada barrio, en cada territorio. Son tantas y tan diversas como tantas y diversas sus formas de enfrentarlas. Hay, sin embargo, un hilo invisible que une cada una de esas exclusiones, ¿podemos reconocerlo? Porque no se trata de cuestiones aisladas. Me pregunto si somos capaces de reconocer que estas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que este sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?
Si esto así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra como decía San Francisco.
Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y la indiferencia.
Quisiera hoy reflexionar con Ustedes sobre el cambio que queremos y necesitamos. Saben que escribí recientemente sobre los problemas del cambio climático. Pero, esta vez, quiero hablar de un cambio en el otro sentido. Un cambio positivo, un cambio que nos haga bien, un cambio –podríamos decir– redentor. Porque lo necesitamos.
Sé que Ustedes buscan un cambio y no sólo ustedes: en los distintos encuentros, en los distintos viajes he comprobado que existe una espera, una fuerte búsqueda, un anhelo de cambio en todos los Pueblos del mundo. Incluso dentro de esa minoría cada vez más reducida que cree beneficiarse con este sistema reina la insatisfacción y especialmente la tristeza. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza.
El tiempo, hermanos, hermanas, el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa. Hoy la comunidad científica acepta lo que hace, ya desde hace mucho tiempo denuncian los humildes: se están produciendo daños tal vez irreversibles en el ecosistema.
Se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba «el estiércol del diablo». La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común.
No quiero extenderme describiendo los efectos malignos de esta sutil dictadura: ustedes los conocen. Tampoco basta con señalar las causas estructurales del drama social y ambiental contemporáneo. Sufrimos cierto exceso de diagnóstico que a veces nos lleva a un pesimismo charlatán o a regodearnos en lo negativo. Al ver la crónica negra de cada día, creemos que no hay nada que se puede hacer salvo cuidarse a uno mismo y al pequeño círculo de la familia y los afectos.
¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador, recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido si ni siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena, pescador que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi rancherío cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas?
Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres T» ¿De acuerdo?  (trabajo, techo, tierra) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!
2. Ustedes son sembradores de cambio. Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: «proceso de cambio». El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir.
Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar proceso y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por «vivir bien». Dignamente, en ese sentido.
Ustedes, desde los movimientos populares, asumen las labores de siempre motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social. Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos «rostros y esos nombres» se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor y nos conmovemos… Todos nos conmovemos, porque «hemos visto y oído», no la fría estadística sino las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, nuestra carne. Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante. Eso nos conmueve, nos mueve y buscamos al otro para movernos juntos. Esa emoción hecha acción comunitaria no se comprende únicamente con la razón: tiene un plus de sentido que sólo los pueblos entienden y que da su mística particular a los verdaderos movimientos populares.
Ustedes viven cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana. Me han hablado de sus causas, me han hecho parte de sus luchas ya desde Buenos Aires y yo se los agradezco. Ustedes, queridos hermanos, trabajan muchas veces en lo pequeño, en lo cercano, en la realidad injusta que se les impuso y a la que no se resignan, oponiendo una resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata.
Los he visto trabajar incansablemente por la tierra y la agricultura campesina, por sus territorios y comunidades, por la dignificación de la economía popular, por la integración urbana de sus villas, por la autoconstrucción de viviendas y el desarrollo de infraestructura barrial, y en tantas actividades comunitarias que tienden a la reafirmación de algo tan elemental e innegablemente necesario como el derecho a «las tres T»: tierra, techo y trabajo.
Ese arraigo al barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias porque las hay, las tenemos y sus heroísmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas, necesitamos instaurar esta cultura del encuentro porque ni los conceptos ni las ideas se aman; se aman las personas.  
La entrega, la verdadera entrega surge del amor a hombres y mujeres, niños y ancianos, pueblos y comunidades… rostros y nombres que llenan el corazón. De esas semillas de esperanza sembradas pacientemente en las periferias olvidadas del planeta, de esos brotes de ternura que lucha por subsistir en la oscuridad de la exclusión, crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo.
Veo con alegría que ustedes trabajan en lo cercano, cuidando los brotes; pero, a la vez, con una perspectiva más amplia, protegiendo la arboleda. Trabajan en una perspectiva que no sólo aborda la realidad sectorial que cada uno de ustedes representa y a la que felizmente está arraigado, sino que también buscan resolver de raíz los problemas generales de pobreza, desigualdad y exclusión.
Los felicito por eso. Es imprescindible que, junto a la reivindicación de sus legítimos derechos, los Pueblos y sus organizaciones sociales construyan una alternativa humana a la globalización excluyente. Ustedes son sembradores del cambio. Que Dios les dé coraje, alegría, perseverancia y pasión para seguir sembrando. Tengan la certeza que tarde o temprano vamos de ver los frutos.
A los dirigentes les pido: sean creativos y nunca pierdan el arraigo a lo cercano, porque el padre de la mentira sabe usurpar palabras nobles, promover modas intelectuales y adoptar poses ideológicas, pero si ustedes construyen sobre bases sólidas, sobre las necesidades reales y la experiencia viva de sus hermanos, de los campesinos e indígenas, de los trabajadores excluidos y las familias marginadas, seguramente no se van a equivocar.
La Iglesia no puede ni debe ser ajena a este proceso en el anuncio del Evangelio. Muchos sacerdotes y agentes pastorales cumplen una enorme tarea acompañando y promoviendo a los excluidos en todo el mundo, junto a cooperativas, impulsando emprendimientos, construyendo viviendas, trabajando abnegadamente en los campos de la salud, el deporte y la educación. Estoy convencido que la colaboración respetuosa con los movimientos populares puede potenciar estos esfuerzos y fortalecer los procesos de cambio.
Y tengamos siempre presente en el corazón a la Virgen María, una humilde muchacha de un pequeño pueblo perdido en la periferia de un gran imperio, una madre sin techo que supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pañales y una montaña de ternura. María es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Yo rezo a la virgen tan venerada por el pueblo boliviano para que permita que este Encuentro nuestro sea fermento de cambio. El cura habla largo parece ¿no? Nooo (responden todos).
3. Por último quisiera que pensemos juntos algunas tareas importantes para este momento histórico, porque queremos un cambio positivo para el bien de todos nuestros hermanos y hermanas, eso lo sabemos. Queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales, eso también lo sabemos. Pero no es tan fácil definir el contenido del cambio, podría decirse, el programa social que refleje este proyecto de fraternidad y justicia que esperamos, no es fácil de definir.
En ese sentido, no esperen de este Papa una receta. Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social ni la propuesta de soluciones a los problemas contemporáneos. Me atrevería a decir que no existe una receta. La historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de pueblos que marchan buscando su propio camino y respetando los valores que Dios puso en el corazón.
Quisiera, sin embargo, proponer tres grandes tareas que requieren el decisivo aporte del conjunto de los movimientos populares:
3.1. La primera tarea es poner la economía al servicio de los Pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra.
La economía no debería ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada administración de la casa común. Eso implica cuidar celosamente la casa y distribuir adecuadamente los bienes entre todos. Su objeto no es únicamente asegurar la comida o un “decoroso sustento”. Ni siquiera, aunque ya sería un gran paso, garantizar el acceso a «las tres T» por las que ustedes luchan. Una economía verdaderamente comunitaria, podría decir, una economía de inspiración cristiana, debe garantizar a los pueblos dignidad «prosperidad sin exceptuar bien alguno» (1)   Esta última frase la dijo el Papa Juan XXIII hace 50 años. Jesús dice en el evangelio que aquel que le dé espontáneamente un vaso de agua cuando tiene sed será acogido en el reino de los cielos.  Esto implica «las tres T» pero también acceso a la educación, la salud, la innovación, las manifestaciones artísticas y culturales, la comunicación, el deporte y la recreación.
Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: «vivir bien». Que no es lo mismo que ver pasar la vida.
Esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista. Podemos lograrlo. Los recursos disponibles en el mundo, fruto del trabajo intergeneracional de los pueblos y los dones de la creación, son más que suficientes para el desarrollo integral de «todos los hombres y de todo el hombre». (2)
El problema, en cambio, es otro. Existe un sistema con otros objetivos. Un sistema que además de acelerar irresponsablemente los ritmos de la producción, además de implementar métodos en la industria y la agricultura que dañan la Madre Tierra en aras de la «productividad», sigue negándoles a miles de millones de hermanos los más elementales derechos económicos, sociales y culturales. Ese sistema atenta contra el proyecto de Jesús. Contra la Buena Noticia que trajo Jesús.
La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece.
El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo. No basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras,coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario.
Y en este camino, los movimientos populares tienen un rol esencial, no sólo exigiendo y reclamando, sino fundamentalmente creando. Ustedes son poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial.
He conocido de cerca distintas experiencias donde los trabajadores unidos en cooperativas y otras formas de organización comunitaria lograron crear trabajo donde sólo había sobras de la economía idolátrica y vi que algunos están aquí. Las empresas recuperadas, las ferias francas y las cooperativas de cartoneros son ejemplos de esa economía popular que surge de la exclusión y, de a poquito, con esfuerzo y paciencia, adopta formas solidarias que la dignifican. ¡Y qué distinto es eso a que los descartados por el mercado formal sean explotados como esclavos!
Los gobiernos que asumen como propia la tarea de poner la economía al servicio de los pueblos deben promover el fortalecimiento, mejoramiento, coordinación y expansión de estas formas de economía popular y producción comunitaria.
Esto implica mejorar los procesos de trabajo, proveer infraestructura adecuada y garantizar plenos derechos a los trabajadores de este sector alternativo. Cuando Estado y organizaciones sociales asumen juntos la misión de «las tres T» se activan los principios de solidaridad y subsidiariedad que permiten edificar el bien común en una democracia plena y participativa.
3.2. La segunda tarea, eran 3, es unir nuestros Pueblos en el camino de la paz y la justicia.
Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quieren que su cultura, su idioma, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean respetados.
Ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía y, cuando lo hacen, vemos nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia porque «la paz se funda no sólo en el respeto de los derechos del hombre, sino también en los derechos de los pueblos particularmente el derecho a la independencia» (3)
Los pueblos de Latinoamérica parieron dolorosamente su independencia política y, desde entonces llevan casi dos siglos de una historia dramática y llena de contradicciones intentando conquistar una independencia plena.
En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros Padres de antaño, llaman la «Patria Grande». Les pido a ustedes, hermanos y hermanas de los movimientos populares, que cuiden y acrecienten esa unidad. Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia.
A pesar de estos avances, todavía subsisten factores que atentan contra este desarrollo humano equitativo y coartan la soberanía de los países de la «Patria Grande» y otras latitudes del planeta. El nuevo colonialismo adopta diversa fachadas. A veces, es el poder anónimo del ídolo dinero: corporaciones, prestamistas, algunos tratados denominados «de libres comercio» y la imposición de medidas de «austeridad» que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y de los pobres.
Los obispos latinoamericanos lo denunciamos  con total claridad en el documento de Aparecida cuando afirman que «las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados, que aparecen cada vez más impotentes para llevar adelante proyectos de desarrollo al servicio de sus poblaciones». Hasta aquí la cita. (4) En otras ocasiones, bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo –graves males de nuestros tiempos que requieren una acción internacional coordinada– vemos que se impone a los Estados medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeora las cosas.
Del mismo modo, la concentración monopólica de los medios de comunicación social que pretende imponer pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural es otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Es el colonialismo ideológico. Como dicen los Obispos de África, muchas veces se pretende convertir a los países pobres en «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco». (5)
Hay que reconocer que ninguno de los graves problemas de la humanidad se puede resolver sin interacción entre los Estados y los pueblos a nivel internacional. Todo acto de envergadura realizado en una parte del planeta repercute en todo en términos económicos, ecológicos, sociales y culturales. Hasta el crimen y la violencia se han globalizado. Por ello ningún gobierno puede actuar al margen de una responsabilidad común.
Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra interdependencia, es decir, nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es sinónimo de imposición, no es subordinación de unos en función de los intereses de otros. El colonialismo, nuevo y viejo, que reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato, engendra violencia, miseria, migraciones forzadas y todos los males que vienen de la mano… precisamente porque al poner la periferia en función del centro les niega el derecho a un desarrollo integral. Y eso hermanos es inequidad y la inequidad genera violencia que no habrá recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detener.
Digamos NO entonces a las viejas y nuevas formas de colonialismo. Digamos SÍ al encuentro entre pueblos y culturas. Felices los que trabajan por la paz.
Y aquí quiero detenerme en un tema importante. Porque alguno podrá decir, con derecho, que «cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia». Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM El Consejo Episcopal Latinoamericano y también quiero decirlo. Al igual que San Juan Pablo II pido que la Iglesia y cito lo que dijo Él «se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos» (6). Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América.
Y junto a este pedido de perdón y para ser justos también quiero que recordemos a millares de sacerdotes, obispos que se opusieron fuertemente a la lógica de la espada con la fuerza de la cruz. Hubo pecado y abundante, pero no pedimos perdón y por eso pido perdón, pero allí también donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de esos hombres de esos pueblos originarios. También les pido a todos, creyentes y no creyentes, que se acuerden de tantos Obispos, sacerdotes y laicos que predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre, respeto y en paz; No me quiero olvidar de las monjitas que anónimamente van a los barrios pobres llevando un mensaje de paz y dignidad, que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares incluso hasta el martirio.
La Iglesia, sus hijos e hijas, son una parte de la identidad de los pueblos en Latinoamérica. Identidad que tanto aquí como en otros países algunos poderes se empeñan en borrar, tal vez porque nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe desafía la tiranía del ídolo dinero. Hoy vemos con espanto cómo en Medio Oriente y otros lugares del mundo se persigue, se tortura, se asesina a muchos hermanos nuestros por su fe en Jesús. Eso también debemos denunciarlo: dentro de esta tercera guerra mundial en cuotas que estamos viviendo, hay una especie de -fuerzo la palabra- genocidio en marcha que debe cesar.
A los hermanos y hermanas del movimiento indígena latinoamericano, déjenme transmitirle mi más hondo cariño y felicitarlos por buscar la conjunción de sus pueblos y culturas, eso que yo llamo poliedro, una forma de convivencia donde las partes conservan su identidad construyendo juntas la pluralidad que no atenta, sino que fortalece la unidad. Su búsqueda de esa interculturalidad que combina la reafirmación de los derechos de los pueblos originarios con el respeto a la integridad territorial de los Estados nos enriquece y nos fortalece a todos.
3. 3. Y la tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la Madre Tierra.
La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente como se suceden una tras otra cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación.
Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra. Sobre éste tema me he expresado debidamente en la Carta Encíclica Laudato si’ que creo que les será dada al finalizar. Tengo dos páginas y media en esta cita, pero (como resumen basta (verificar y falta)
4. Para finalizar, quisiera decirles nuevamente: el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno Digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez.
Sigan con su lucha y, por favor, cuiden mucho a la Madre Tierra. Rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, y una cosa importante la esperanza que no defrauda, gracias.
Y, por favor, les pido que recen por mí. Y si alguno de ustedes no puede rezar, con todo respeto, les pido que me piense bien y me mande buena onda.
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(1) Juan XXIII, Carta enc. Mater et Magistra (15 mayo 1961), 3: AAS 53 (1961), 402.
(2) Pablo VI, Carta enc. Popolorum progressio, n. 14.
(3) Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 157.
(4) V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2007), Documento Conclusivo, Aparecida, 66
(5) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Africa (14 septiembre 1995), 52: AAS 88 (1996), 32-33; Id., Cart enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 22: AAS 80 (1988), 539.
(6) Juan Pablo II, Bula Incarnationis mysterium, 11.